jueves, 29 de agosto de 2013

AL DESNUDO (O AL DESCUBIERTO)

Llevo años tratando que no se note demasiado mi mediocridad, disfrazándola de muchas otras cosas. Lo malo es que llevo años siendo consciente de ella y tratando de "engañarme" a medias a mí misma: yo lo sé pero si los demás no se dan cuenta puede haber alguna que otra esperanza. A la larga, esto es del tipo de cosas que acaban por notarse. Tal vez la gente se sienta engañada y, al final, acabo diluyéndome en sus vidas, como algo que estaba de paso, sin dejar mucha huella.

Al principio tenía esperanzas. Otro mundo es posible, decían. Y yo, con la inocencia de los primeros años, lo aplicaba también a mí misma. Más tarde me dí cuenta de que contra eso no se puede luchar, está - por decirlo de alguna manera - como "establecido". Yo tenía que estar en el camino de los perdedores. No tardé en darme cuenta. A veces, algo hacía variar esta dirección mínimamente y me da daba ciertas esperanzas de redención. Luego, sin más, todo volvía a su cauce normal.

LLegó un momento en que tuve que cambiar de estrategia. Luchar a contra corriente no tenía sentido. De ahí, mi gusto a los disfraces.

domingo, 28 de julio de 2013

TABLAS DE SURF O DE SALVACIÓN O DE EVASIÓN...UNA DE GALEANO

Cuando todo cae me agarro a él como si fuera mi tabla de salvación.
Me tranquiliza porque me hace pensar en otros mundos, en otras pequeñas historias. A veces me siento identificada con ellas; otras, no.
Sus libros son para mí, en esos momentos, como tablas de surf con las que cabalgar las olas. Sufres y giras y puedes caer pero siempre vas sujeto, tienes a lo que agarrarte hasta que temple la mar.
Duran sus relatos el tiempo justo para no perder el hilo ni la propia concentración.
Lo recuerdo siempre en los hospitales, en las esperas.
También lo leo por placer pero, en general, cuando necesito evadirme para no pensar.
Siempre lo consigue. El genio prolífico. Mi propio genio que la lámpara (libro) maravillosa.
Eduardo Galeano.
¿Qué haría yo sin "Amares" dentro de mi bolso?.

viernes, 26 de julio de 2013

¿POR DÓNDE ANDAN LAS PALABRAS?

Se me han ido las palabras.
Parece que se han olvidado de mí. O tal vez yo me haya olvidado de ellas.
Hay tanto que decir, tanto que contar, tanto que opinar y que gritar hasta desgarrarse uno la garganta que nada sale. Todo se me queda dentro. Como atragantado. Congestionandome. Mi cabeza parece un escurridor de lechugas de esos que venden en el IKEA. Das a la manivela y aquello gira que te gira que te gira. A mi cerebro no le queda ya una gota de agua por sacar. Está seco, el pobre. Pero esa manivela sigue girando a un ritmo vertiginoso mis pensamientos (que también están secos de tan sobrecogidos). Sin embargo, mi boca no se mueve. Como si no respondiese a estímulos y fuese por su lado. ¡Vaya descoordinación interior!.
Ante todo esto que le pasa al mundo (al de todos) y a mi mundo ya no tengo palabras. Simplemente eso. Nada que decir.

jueves, 18 de julio de 2013

¿?

Tu sufrimiento me invade,
me llena, me posee...
Es el sufrimiento de siglos, de ancestros
- de los tuyos
(que son también los míos)-.
Sin embargo,
me llena de esperanza
y (espero) de vida.

viernes, 7 de junio de 2013

DOCTOR, ME DUELE MI PAÍS. ¿SERÁ GRAVE?

Muchos de vosotros me habréis oído en alguna ocasión la teoría del "garrulismo español". Aunque me parecía cosa seria siempre la contaba un poco medio en broma, medio en serio. Lo veía como un "costumbrismo" nuestro, algo que nos lastraba desde los tiempos ancestrales y que se había reconvertido casi en un gen "xyz" característico del (ecce) homo español. Pero hoy (tal vez ya por colmar el vaso) siento dolor y me gustaría poder salir a la calle a extirparlo a cualquier persona conocida o desconocida con la que me fuese topando. No, no soy un arrebatado "saolín". Ya no me cabe ni la vergüenza. Acabo de escuchar (sentir) que empieza a haber casos de malnutrición detectados por profesores en las aulas españolas, que las becas de comedor ya concedidas no se están ingresando, que no hay dinero público para comedores escolares y éstos tienen que cerrar, que hay madres que (con cierto pudor) reconocen que sus hijos no pueden desayunar o no cenan más que un vaso de cola-cao (y no porque los hayan castigado), que ya no pueden comer carne o pescado porque las prestaciones no dan para tanto.... Acabo de enterarme que hay alumnos que no han podido examinarse en asignaturas en las que eran más o menos brillantes simplemente porque ellos y/o sus familias no han podido hacer frente a las tasas universitarias; alumnos que ya llevan algunos años de facultad cursados, futuros que empiezan a frustarse... Acabo de saber que los niños (junto con sus familias, antes clase media) empiezan a frecuentar los comedores sociales porque sus padres deben priorizar pagar sus hipotecas a las 3 comidas diarias necesarias...No he querido ya saber (sólo he leído el titular) eso de que las pensiones van a bajar...Esto no es hablar de POLÍTICA (política). Esto es un país que no reconozco ni en las historias que me contaban mis abuelos o los abuelos de otros. Tengo miedo a que ESTO ya ni siquiera sea un país. Y aquí entra el gen del garrulismo de nuevo y llevado a su máxima potencia. ¿A QUÉ COJONES ESPERAMOS?¿QUÉ COJONES NOS PARALIZA, NOS ADORMECE?¿HASTA DÓNDE SERÁ NECESARIO LLEGAR PARA QUE DESPERTEMOS?. ¿Qué mierda de país estamos permitiendo?¿Qué pasa con nosotros?¿Acaso estamos ya tan podridos que ni siquiera nos importa lo que pasa alrededor si nosotros podemos pagarnos nuestras vacaciones, llegar a fin de mes...?¿Acaso nos da tan igual el futuro que estamos creando para nuestros hijos, para nosotros mismos?. Un país sin educar es un país de miseria, de más garrulos, de rebaños de ignorantes... pero nosotros tenemos "educación": muchos hemos ido a la universidad, nos hemos formado, hemos crecido y vivido en un ambiente "normal", cubierto, sabiendo distinguir entre el bien y el mal, sabiendo lo que era justo y lo que no lo era. No tenemos perfil de rebaño. ¿POR QUÉ ENTONCES NOS COMPORTAMOS COMO TAL?. LLevo años criticando abiertamente sociedades abúlicas, adormecidas, resignadas a una "normalidad" más allá de lo miserable. LLevo años luchando para movilizar: mi conciencia, la de otros (aunque sean pocos). Y ahora me toca a mí. Aquí. Al lado. En mi propio territorio, en mi propio país. Y no sé qué decir. Hace unos meses, fuera de España, alguien me preguntó: "¿Y qué hace la gente en tu país?¿La juventud?¿Por qué no actúan de movilizadores?". Yo sólo conocía esta realidad en otra juventud que no se movía, que no reaccionaba y que siempre critiqué. Me defendí respondiendo: "¿Y la vuestra, por qué tampoco lo hace?". Él no tuvo respuesta a mi pregunta. Yo no tengo respuesta a la suya. Sólo dolor y mucha vergüenza. No ya de los "políticos" ni de los "presidentes" ni de los "banqueros" ni de nada. Vergüenza de pueblo. Vergüenza de país. Vergüenza de ser. Porque YO también soy cobarde y cómplice y lo único que quiero es salir corriendo y dejar todo esto atrás; aunque allá donde pueda ir sea tan lo peor como esto pero ya no será mi país y tal vez ya no duela tanto ver cómo los demás (e incluso uno mismo) están impasibles.

miércoles, 24 de abril de 2013

RESACA DE RETORNOS

Día después.

Parece que todo ha sido un sueño.

¡Qué lejos me siento de ayer!.

Lo único que me obliga a creer que fue verdad es este regusto extraño, que no sé identificar, que lleva acompañándome desde que bajé los pies a tierra esta mañana.

Me llené de actividad para tratar de quitarme esta sensación de encima. Fuí a mirar el mar. Eso siempre da resultado. Tampoco lo conseguí. Sigue conmigo. Y mucho me temo que me va a acompañar durante un tiempo. No sé si más o menos largo. Como algo que se ha recuperado. Como algo que ya no se comprende.

 ¿Como algo que se puede volver a perder por olvido o por dejadez o por distancia?.

martes, 23 de abril de 2013

VOLVER O REGRESAR, QUE NO SÉ SI ES LO MISMO

Volver al Origen.

Me sentí perdida.

 En ciertos momentos, incluso, como si estuviera de más.

 No encontraba mi sitio. Era como volver a casa y sentir que ya no era tu hogar. Que ya no pertenecías. Que habías perdido tu silla, como en el juego infantil.

Desorientada.

 Me costó re - descubrir lo antiguo. Lo había olvidado casi todo.

 Re- aprender a andar por los caminos (se me había olvidado volver), hacer callar a los perros (que a pesar de no conocerme, parecieron reconocer mi olor). Haciendo de nuevo los oídos a las palabras. El olfato, al olor de los campos, del ganado, del mar...La cabeza, a su forma de entender el tiempo, el ritmo, la vida...La vida que parece haberse detenido en aquellas piedras. Es distinto. Las cosas han cambiado. La gente ha cambiado. Pero parece como si el tiempo se hubiese detenido allí. El silencio. El mar, que parece una pintura de fondo, como un decorado irreal.

Y de repente, esas tazas de café cargado. Las sillas que vuelan para hacernos sitio. Las mismas bromas. El reencuentro. Las risas. La cocina inmensa llena de gente. La vuelta de los recuerdos. La misma imagen de siempre. Todos juntos. No. Falta alguien por llegar. Tengo la impresión que va a hacerlo de un momento a otro. De vez en cuando, el silencio que nadie se atreve a romper. Tal vez llegue más tarde. Todos tenemos la sensación de ausencia. La nuestra, la de tanto tiempo, la de ellos, la nueva: la de él. Y vuelven las risas y los te acuerdas. Y las miradas cómplices.

Las ganas de echar a correr. De escapar de nuevo. Pesa demasiado todo este día, todos estos años. Él no va a aparecer y sin embargo, está aún ahí, como antes.

Nos ha hecho volver. Sabiendo que no iba a poder estar. Con todas estas mochilas de cosas. No nos ha quedado más remedio que sentarnos, parar el tiempo, mirarnos hasta reconocernos, tomar el café, recordar,  reír aún sin querer, sentir lo mucho que nos hemos echado de menos,  llorar (por él, por todo lo bueno y lo malo en que no queríamos pensar)...

En una palabra, nos ha "obligado" a volver a casa. A veces, aunque no nos parezca, es necesario.

Gracias T.