Siempre quise ser periodista.
De pequeña, cuando aún no sabía ni leer ni escribir, cogía una guía telefónica caducada y me ponía a imitar a los presentadores del telediario dando las noticias del día. Por entonces, ellos tenían los guiones en papel (aún la tecnología no había llegado a nuestras vidas, poseyéndolas) y de vez en cuando, echaban una mirada rápida a sus folios para no perder el norte.
Pero lo que más que gustaba eran los reporteros de guerra y los corresponsales en exóticos países (en aquella época, todo me parecía exótico por desconocido y lejano).
En este apartado, tenía un héroe y una heroína, como todo cuento infantil que se precie: Arturo Pérez- Reverte y Rosa Mª Calaf. Los seguía con atención y aprendía palabras y términos que no comprendía y a los que ni siquiera era capaz de darles un sentido. Me encantaba cómo sonaban en sus bocas, la seriedad que implicaban y el conocimiento y profesionalidad que se desprendían de ellas. No fue hasta mucho después que aquellas "palabras mágicas" adquirieron todo su sentido, volviéndose todo lo crueles y deshumanizadas que en realidad eran. Pero, como digo, eso fue mucho después, cuando una ya había tomado conciencia del mundo en el que le había tocado vivir, donde el exotismo, los viajes y las guerras ya no eran lo que una se pensaba de niña.
Cuando alguien me preguntaba qué quería ser de mayor, nunca vacilé en la respuesta: Periodista. Ni tampoco en la matización: Corresponsal de Guerra.
Supongo (y ya sé que está feo eso de echarle a alguien la culpa) que Salgari y Verne tuvieron la culpa de que yo viera esta profesión como un libro de aventuras en el que todo era posible y donde siempre ganaban los buenos, saliendo airosos de cualquier peligro, solamente con unos cuantos arañazos.
Pérez - Reverte y la Calaf siempre me transmitieron, a través de la pantalla y las múltiples distancias, la serenidad del que cuenta lo que sabe, de un viejo código ético y de valores, de mostrar la realidad por muy cruda que sea con una explicación fácil que todo el mundo comprenda, de buscar el trasfondo a una imagen que parece que se explica por sí misma... Algo así como "la verdad os hará libres".
Tal vez ellos no eran realmente las personas que yo creía ni tampoco tenían intención alguna de transmitir todo eso que sentía al verlos y escucharlos en el telediario de las 3 de la tarde. Tal vez cogí sus imágenes y sus noticias y creé yo misma unos personajes a mi infantil medida. No lo sé. Lo que sí me quedó grabado fue la "sed" de querer saber qué pasaba allá lejos y por qué, escuchando varias versiones, buscando y rebuscando hasta encontrar algo parecido a la verdad por mucho miedo que diera el resultado.
Por eso, hoy, al ver en retrospectiva todos estos recuerdo por muy infantiles que sean, sigo sin entender que un periodista se ponga al servicio de algo que no sea la información verídica o al menos real, sin omisiones ni malas artes.
En esta época (mal) llamada "de la información" yo creo que es cuando peor informados estamos. Bien es cierto que existen medios alternativos, periodistas eficientes y eficaces que llevan su profesión con dignidad, que rebuscan en los estercoleros de noticias y rescatan algunas, que si no fuera por ellos se perderían para siempre en el olvido y en la terrorífica espiral de la (des) información (si no es noticia, no existe). Personas con valores y estómago para no callar lo que ven y no conformarse con lo que les cuentan o con lo que, en principio, saben. Montadores de inmensos puzzles.
Sigo sin entender que algunos utilicen la profesión para su "uso personal" con el beneficio (económico/de prestigio) que esto les reporte. No lo entiendo.
Seré una cándida e inocente mujer en este tema. El mundo está así montado - me dirán: todo es una carrera de competencia en la que sólo importa el resultado final. La esencia se pierde por el camino y a pocos les importa. Los medios utilizados tampoco importan.
Y si digo que cada vez me gusta menos esta concepción del mundo y cómo nos lo estamos montando, ya me gritarán que me baje si no me gusta y me tirarán diversas frutas y verduras por gilipollas. Así andamos.
Volviendo al tema periodístico...
¿Cómo es posible que teniendo la posición (el atrio: periódico, canal, emisora, redes...) alguien sepa la verdad de una situación, con pruebas, con experiencias... y simplemente se la calle?. Como si no existiera. Como si la "verdad verdadera" fuera la oficial. La que todo el mundo cree, la que todo el mundo (cree) sabe(r). Lo simplista.
¿Cómo es posible que además esta persona sea respetada y "alabada" por otros llamados también periodistas y personajes varios?¿Porque ellos no saben, porque también callan?.
¿ Cuándo, cómo y por qué se decide si una noticia es noticia o no?¿Quién le da el rango de "relevante"?. ¿Quién y cómo se decide si a la gente (ignorante aún de ella) le va a interesar o no?.
Por todo esto creo que estamos más bien en la "era de la DESinformación". Muchos se dejaran llevar, cansados por sus otras preocupaciones y lo darán por bueno. Otros buscarán alternativas. Otros pocos dejarán de buscar, escépticos ante todo. Otros nos quedaremos en un medio - limbo. Sin creer del todo pero buscando hilos a los que agarrarnos para no perder del todo la fe.
Al final, no llegué a ser periodista como soñaba de pequeña (aunque sigo practicando el arte de escribir con más o menos acierto) . Aprendí rápido que una cosa son los sueños y otra las realidades adaptadas.
Sigo leyendo a Pérez - Reverte de cuando en cuando. Ahora lo veo simplemente como un hombre real que escribe y sigue manteniendo parte de esa integridad que siempre le intuí.
Rosa Mª Calaf sigue pareciendose a lo que siempre quise ser de mayor.
Y de "reportera de guerra"... Pues me encontré con una. Y he de decir que, desde la barrera y seguridad de la distancia, reporto a quien quiera escucharlo todo aquello que no se cuenta sobre ella, aquello que a muchos no les interesa que salga a la luz (qué importa que muchos-pocos la denuncien si nuestras voces no llegan muy alto ni muy lejos) y que tratan de disfrazar, de omitir, de hacer que se olvide.
Busco las piezas del puzzle en mis ratos libres y las voy juntando con mucho dolor.
Esto es lo único que he conseguido.
Ah! y ya he dejado de utilizar guías telefónicas. Ahora uso algo parecido a un blog.
El árbol de mango no requiere de riego y rechaza los incendios; una plantación de mangos difícilmente podría quemarse durante la época de sequía. Es un árbol agresivo con otras especies para ocupar un espacio determinado.Su época de cosecha presenta un "pico" en el mes de mayo en las latitudes subecuatoriales del hemisferio norte ya que en este mes es cuando se inician las lluvias en estas latitudes, por lo que toda la maduración de los frutos se produce en los meses de mayor sequía.
miércoles, 7 de mayo de 2014
jueves, 24 de abril de 2014
CAMINAR O LA MAGIA DE SER UN "VAGAMUNDO"
Creo que lo único que me mantiene en pie últimamente es caminar. Caminar. Caminar. Y caminar.
Más que caminar, vago. O camino vagando.
A veces, cuando me doy cuenta, estoy en una calle que no me gusta, por la que no tenía intención alguna de ir. Doy media vuelta y retomo camino hacia ninguna parte, como si despertara de un letargo zombi que me hiciera ser consciente por un momento para luego volver a sumirme en él.
También hace que el tiempo pase, parándose en ese momento tranquilo y trasladándome a sitio seguro cuando todo ha pasado.
No sirve de nada esto que hago. Lo sé.
Todo sigue igual: ni mi cabeza se vacía ni hace que pasen los malo tiempos.
Pero sigo haciéndolo día tras día. Como una rutina a la que aferrarme, a falta de otras mejores.
Al menos, bajaré de peso ¿no?. Y puedo decir que soy una "vagamunda" con autorización de la RAE.
Más que caminar, vago. O camino vagando.
A veces, cuando me doy cuenta, estoy en una calle que no me gusta, por la que no tenía intención alguna de ir. Doy media vuelta y retomo camino hacia ninguna parte, como si despertara de un letargo zombi que me hiciera ser consciente por un momento para luego volver a sumirme en él.
Nunca suelo tener un rumbo fijo pero las rutas son similares un día tras otro, con las pequeñas variantes que esta mini-ciudad permite. Casi siempre buscan el camino, acaban en el mar.
Me gusta porque me llena la cabeza de aire, de cielo, de sal y de agua. Y me la vacía de todo aquello en lo que no quiero pensar. Cuando algo me duele, me apena o me tortura lo borro de mi vocabulario, de mis palabras. No así puedo hacerlo de mi cabeza. La única forma, la única, es llenarla de todos esos olores, sabores y tactos que me da el caminar al lado del mar.
También hace que el tiempo pase, parándose en ese momento tranquilo y trasladándome a sitio seguro cuando todo ha pasado.
No sirve de nada esto que hago. Lo sé.
Todo sigue igual: ni mi cabeza se vacía ni hace que pasen los malo tiempos.
Pero sigo haciéndolo día tras día. Como una rutina a la que aferrarme, a falta de otras mejores.
Al menos, bajaré de peso ¿no?. Y puedo decir que soy una "vagamunda" con autorización de la RAE.
lunes, 21 de abril de 2014
EL ABUELO
Así es como me gustaría recordarte: lleno de colores, divertido, peculiar, inventándote chistes, contando historias que nunca se sabía si eran reales o producto de alguna alucinación, diciendo la última palabra: Y punto, riendo...
Me aferro a esta imagen, a pesar de todos los amores y los odios que nos llevamos demostrando a lo largo de todos estos años de conocernos - desconocernos - reconocernos.
Me niego a recordarte lleno de amargura, pidiendo una eutanasia en cada frase, con el ceño siempre fruncido y un gruñido siempre dispuesto a salir de tu boca. No me gusta recordarte cada vez más delgado, dependiente, callado por terquedad porque ya hablaste todo lo tenías que hablar - dices, inmóvil por la misma cabezonería: ya caminaste todo lo que tenías que caminar - repites como una letanía. No me gusta pensarte como alguien abúlico, inapetente, sin gusto por la vida, que se castiga no disfrutando de la música, de la comida, de una buena película. Tú, siempre tan vital, tan enérgico...
Tú te niegas a seguir. Dices que estás cansado.
Yo me niego a verte en tu abandono, en el que tratas de arrastrarnos.
Me niego a que estas imágenes, estas palabras sean lo último que nos des.
Me niego a que lo malo se vaya apoderando poco a poco de mis recuerdos y ya no consiga pensar en ti en positivo.
No quiero porque eso no es lo que tú eres, lo que llevas enseñándome con brutalidad toda mi vida, lo que tantas lágrimas me costó aprender (y sobre todo, valorar). Siempre la risa, por encima de todo, a pesar de todo.
Ahora cuesta dios y ayuda sacarte una sonrisa torva, que nunca sé cómo interpretar pero con la que me contento y me conformo.
Yo también estoy cansada. Eso no te lo digo ¿para qué sacarte de tu mundo?. Y no sé si voy a conseguir lo que pretendo, eso de luchar por imponer mis propios recuerdos. Pero creo que te debo intentarlo.
domingo, 20 de abril de 2014
TARDE DE CAFÉ Y DOMINGO
No es bueno apartarse del mundo aunque no se quiera interactuar con él. No queda otra que mantenerse aunque sólo sea como "observador".
Esto me dije hoy y, después de caminar un rato para despejar mi cabeza o abstraerla o anestesiarme, entré a tomar un café. Saqué mi libro electrónico y esperé por la camarera con el dinero preparado sobre la mesa. Me gusta hacerlo así para que luego nada me moleste. Todo en una misma acción.
Noté que algo se paraba frente a mí y, un poco molesta, levanté los ojos.
No me interesaban ninguna de las baratijas que vendía.
Nunca sé qué cara poner en estar circunstancias (ni siquiera me sale bien la famosa "cara de circunstancias"). Frunzo un poco los labios en una especie de sonrisa triste de "te comprendo y me apena tu suerte" y miro a los ojos para que vean que es cierto, que no rehuyo. Luego, lentamente, sin altanería alguna (o eso pretendo), muevo la cabeza de un lado a otro. Normalmente eso basta.
No se movía. Murmuró algo de forma atropellada. No entendí. Había levantado los ojos del libro pero parecía que mis orejas seguían pegadas a él.
Reconozco que soy un poco brusca No lo hago de forma premeditada sino que me sale una especie de ladrido cuando llevo mucho tiempo en silencio (y esta tarde lo llevaba). Pregunté "¿el qué?" en un tono que me desalentó incluso a mí misma.
Me repitió despacio: "Un euro para comer".
Y se lo dí.
Luego sentí vértigo.
No éramos parientes ni amigos ni conocidos de innumerable familia extensa. ¿Cómo se habría atrevido?.¿Qué pasaba en su comunidad?. ¿Cómo tendría que sentirse mendigando a un extraño?.¿De dónde era?. ¿Quién le aguardaba?.¿Qué mentiras piadosas contaría de cuando en cuando desde un locutorio cualquiera?.¿Merecía la pena?.
¿Y yo?. ¿Qué coño había hecho?. Como presa de una ensoñación había estirado la mano, cogido el dinero y se lo posé de la mano de la manera más discreta, como tantas veces había visto hacerlo entre amigos. ¿Por qué no le había pedido que se sentara?. ¿De qué íbamos a hablar?. ¿Respondería a mis preguntas?¿Tenía yo el derecho a hacerlas, cual antropóloga inocente a un sujeto-investigado?. ¿Le gustaría el café, el té?. ¿Sería más humillante que le pidiera que se sentara y le invitara a algo de beber y a una conversación que se sentiría obligado a tener, aún sin querer?.
Supongo que él sólo vería en mí lo primero que se ve y es evidente. O tal vez no.
Me comporté como siempre critico que se haga. Hice lo que se esperaba de mí. No lo que realmente quería hacer. No lo que realmente sentía que tenía que hacer. YO, que he leído tanto (y tan orgullosa me siento), que he estudiado todo lo que hay detrás, que he tratado de meterme bajo cada capa de piel, leer entre líneas, comprender lo que a priori me resulta incomprensible, empatizar, luchar por conocer, arrancarme la piel para ver y que me vean...Yo...He sido como cualquier otra persona. Incluso peor porque, en este tema, no soy una ignorante feliz...
Salió por la puerta de la cafetería.
Tal vez incluso hubiese sido peor: una situación incómoda, medio violenta, obligada por mi persistencia, que nada hubiera arreglado o nada hubiera cambiado. Sólo era una gota en el mar. Pero era una gota que estaba a mi alcance. ¿Por mí o por él?.
Sólo sé que me sentí fatal. Terminé mi café de un trago y me fuí yo también.
No es bueno apartarse del mundo aunque no se quiera interactuar en él. No queda otra que mantenerse aunque sólo sea como observador.
¡Vaya mierda de pensamiento para la tarde de un domingo!. Para otra vez, interactúo a ver qué pasa...
Esto me dije hoy y, después de caminar un rato para despejar mi cabeza o abstraerla o anestesiarme, entré a tomar un café. Saqué mi libro electrónico y esperé por la camarera con el dinero preparado sobre la mesa. Me gusta hacerlo así para que luego nada me moleste. Todo en una misma acción.
Noté que algo se paraba frente a mí y, un poco molesta, levanté los ojos.
No me interesaban ninguna de las baratijas que vendía.
Nunca sé qué cara poner en estar circunstancias (ni siquiera me sale bien la famosa "cara de circunstancias"). Frunzo un poco los labios en una especie de sonrisa triste de "te comprendo y me apena tu suerte" y miro a los ojos para que vean que es cierto, que no rehuyo. Luego, lentamente, sin altanería alguna (o eso pretendo), muevo la cabeza de un lado a otro. Normalmente eso basta.
No se movía. Murmuró algo de forma atropellada. No entendí. Había levantado los ojos del libro pero parecía que mis orejas seguían pegadas a él.
Reconozco que soy un poco brusca No lo hago de forma premeditada sino que me sale una especie de ladrido cuando llevo mucho tiempo en silencio (y esta tarde lo llevaba). Pregunté "¿el qué?" en un tono que me desalentó incluso a mí misma.
Me repitió despacio: "Un euro para comer".
Y se lo dí.
Luego sentí vértigo.
No éramos parientes ni amigos ni conocidos de innumerable familia extensa. ¿Cómo se habría atrevido?.¿Qué pasaba en su comunidad?. ¿Cómo tendría que sentirse mendigando a un extraño?.¿De dónde era?. ¿Quién le aguardaba?.¿Qué mentiras piadosas contaría de cuando en cuando desde un locutorio cualquiera?.¿Merecía la pena?.
¿Y yo?. ¿Qué coño había hecho?. Como presa de una ensoñación había estirado la mano, cogido el dinero y se lo posé de la mano de la manera más discreta, como tantas veces había visto hacerlo entre amigos. ¿Por qué no le había pedido que se sentara?. ¿De qué íbamos a hablar?. ¿Respondería a mis preguntas?¿Tenía yo el derecho a hacerlas, cual antropóloga inocente a un sujeto-investigado?. ¿Le gustaría el café, el té?. ¿Sería más humillante que le pidiera que se sentara y le invitara a algo de beber y a una conversación que se sentiría obligado a tener, aún sin querer?.
Supongo que él sólo vería en mí lo primero que se ve y es evidente. O tal vez no.
Me comporté como siempre critico que se haga. Hice lo que se esperaba de mí. No lo que realmente quería hacer. No lo que realmente sentía que tenía que hacer. YO, que he leído tanto (y tan orgullosa me siento), que he estudiado todo lo que hay detrás, que he tratado de meterme bajo cada capa de piel, leer entre líneas, comprender lo que a priori me resulta incomprensible, empatizar, luchar por conocer, arrancarme la piel para ver y que me vean...Yo...He sido como cualquier otra persona. Incluso peor porque, en este tema, no soy una ignorante feliz...
Salió por la puerta de la cafetería.
Tal vez incluso hubiese sido peor: una situación incómoda, medio violenta, obligada por mi persistencia, que nada hubiera arreglado o nada hubiera cambiado. Sólo era una gota en el mar. Pero era una gota que estaba a mi alcance. ¿Por mí o por él?.
Sólo sé que me sentí fatal. Terminé mi café de un trago y me fuí yo también.
No es bueno apartarse del mundo aunque no se quiera interactuar en él. No queda otra que mantenerse aunque sólo sea como observador.
¡Vaya mierda de pensamiento para la tarde de un domingo!. Para otra vez, interactúo a ver qué pasa...
lunes, 31 de marzo de 2014
LOS ESTADOS DE LA ESCRITURA
He notado que no puedo escribir si estoy muy feliz o inmensamente triste.
Sólo consigo algo en los estados intermedios de felicidad o tristeza.
Desconocía esta proporcionalidad y no deja de sorprenderme ya que, según algunos, el escribir es algo así como una terapia, un desahogo. Y aunque papel-y-boli no te va a dar una palmadita en la espalda que haga que te sientas mejor, analizar y desmembrar el dolor o la alegría puede ser de ayuda. Sobre todo con el primero porque la felicidad no es necesario analizarla. Se siente y ya. No se necesita nada más. Pero la pena...A veces, llegar hasta su causa, vaciarnos hace que podamos volver a reconstruirnos. Volcar todo la frustración, la furia, la rabia, la congoja, la angustia, el miedo, el dolor... en un papel es como descargar un saco pesado que te hace ir luego más liviano. Pero parece ser que esto no funciona así. Al menos, no para mí.
Así que mi conclusión es algo así como que existe una relación de inversa proporcionalidad entre la inmensa felicidad/tristeza y la escritura; así que aquellos que escriben ni están del todo felices ni del todo tristes sino que viven en un estado intermedio.
Sólo consigo algo en los estados intermedios de felicidad o tristeza.
Desconocía esta proporcionalidad y no deja de sorprenderme ya que, según algunos, el escribir es algo así como una terapia, un desahogo. Y aunque papel-y-boli no te va a dar una palmadita en la espalda que haga que te sientas mejor, analizar y desmembrar el dolor o la alegría puede ser de ayuda. Sobre todo con el primero porque la felicidad no es necesario analizarla. Se siente y ya. No se necesita nada más. Pero la pena...A veces, llegar hasta su causa, vaciarnos hace que podamos volver a reconstruirnos. Volcar todo la frustración, la furia, la rabia, la congoja, la angustia, el miedo, el dolor... en un papel es como descargar un saco pesado que te hace ir luego más liviano. Pero parece ser que esto no funciona así. Al menos, no para mí.
Así que mi conclusión es algo así como que existe una relación de inversa proporcionalidad entre la inmensa felicidad/tristeza y la escritura; así que aquellos que escriben ni están del todo felices ni del todo tristes sino que viven en un estado intermedio.
domingo, 9 de febrero de 2014
EL MAR NOS DEVUELVE LO QUE NOS PERTENECE
El mar nos devuelve nuestra vergüenza en forma de cuerpos humanos, enteros, con las hermosas caras intactas, sin desfigurar, con las ropas seleccionadas con nerviosismo y esperanza para el viaje. Nos los devuelve así para que podamos verlos, para que no quepa la menor duda. Y lo hace en poco tiempo para evitar también que olvidemos, como hacemos siempre.
¿Qué somos?¿Tenemos vergüenza, pena, asco, apatía ante lo que vemos?¿Queremos ver siquiera?.
Se supone que nosotros somos el primer mundo, la civilización (que, por cierto, tratamos de imponerles in situ a cada uno de ellos en sus propios países; cargándonos mientras sus propias culturas, sus tradiciones, sus lenguas, sus códigos, sus mitos y hasta sus propias vidas para la causa "civilizadora"). Nosotros somos los ricos, los inteligentes, los que mueven el mundo, los que tienen los mejores valores, los artífices de la Declaración Universal de Derechos Humanos, de las leyes, de la justicia, de la igualdad, los inventores de la democracia...Eso es lo que somos. O lo que nos dicho que somos.
Pero no cuadra. A mí no me cuadra que si somos todo esto seamos capaces, no sólo no querer ver sino de participar de forma activa en la muerte con sufrimiento (ahogarse mientras otros miran no debe ser nada divertido) de otras personas, tratándolas peor que a animales, no queriendo verlas y encima "orinando" sobre su muerte y su memoria.
Porque eso es lo que han hecho: ¿arrastrar cadáveres de un trozo de mar perteneciente a un país a otra costa perteneciente a otro?¿lanzar pelotas de goma (que no me parecen mejor que balas) para desestabilizar y disuadir a gente desesperada en alta mar?¿Omisión de socorro?¿Negar la verdad?¿Tratar de endosarle los muertos a otro?¿No abrir investigaciones porque ni siquiera son dignos de ello?.
Esto es lo que han hecho nuestras fuerzas de seguridad (las que están ahí para protegernos, para auxiliarnos), nuestras instituciones y nuestros responsables políticos.
Me pregunto quién daría la orden y cómo lo haría desde su cómoda posición, jugando a ser Dios con las vidas de unos pobres desgraciados que nadie echaría en falta porque nadie sabría nunca quiénes eran .Ni nombres ni cuerpos.
No contaban con que el mar es inmanejable y que la desesperación del que ya no tiene nada más que perder siempre acaba por salir.
Me da mucho más que vergüenza.ASCO. De hecho, ni siquiera tengo la palabra justa para este sentimiento que me llena y me quema en los dedos y en la garganta y en los ojos, cada vez que los veo, y en los oídos, cada vez que los oigo.
¿Esto es lo que somos?¿En esto nos están convirtiendo?¿Son estos nuestros valores?¿Es esta nuestra defensa, nuestra justicia, nuestra política?.
El país está hecho una ruina. Consentimos. A veces no demasiado pero consentimos. Pero esto...¿dónde debemos encuadrar 14 o mil asesinatos cometidos en nombre de nuestro país (o de lo que queda de él) por nuestras fuerzas de seguridad y amparados por los miembros y responsables de nuestro Gobierno?.
En esto también consentiremos porque, al fin y al cabo, estaban haciendo su trabajo: la de protegernos de ellos, de los de las avalanchas, de los que tratan de invadirnos, de los desconocidos, de los muertos de hambre que vienen a robarnos el pan y el trabajo, de los que traen enfermedades desconocidas, de los negros que van a oscurecer más nuestras oscurecidas calles...Y lo han hecho tan bien que incluso deberíamos pagarles o plus o darles una medalla al mérito.
Mientras tanto, muchas familias ni siquiera esperarán una justicia que no llegará (y aunque llegue será en forma de unas migajas de mierda para acallar voces y alguna que otra conciencia) porque tal vez ni siquiera sepan que la Vieja Europa ha asesinado a sus hijos cual si fueran perros rabiosos, a traición, de la forma más cobarde. Y los hermanos, al no saber nada de ellos, emprenderán otro viaje por las mismas rutas (o por otras,si las primeras se vuelven inseguras) y llegarán al mismo puerto y tal vez consigan pasar o mueran también en el intento.
Aquí están. MIRADLOS. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MIRADLOS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Fotos: Marcos Moreno
¿Qué somos?¿Tenemos vergüenza, pena, asco, apatía ante lo que vemos?¿Queremos ver siquiera?.
Se supone que nosotros somos el primer mundo, la civilización (que, por cierto, tratamos de imponerles in situ a cada uno de ellos en sus propios países; cargándonos mientras sus propias culturas, sus tradiciones, sus lenguas, sus códigos, sus mitos y hasta sus propias vidas para la causa "civilizadora"). Nosotros somos los ricos, los inteligentes, los que mueven el mundo, los que tienen los mejores valores, los artífices de la Declaración Universal de Derechos Humanos, de las leyes, de la justicia, de la igualdad, los inventores de la democracia...Eso es lo que somos. O lo que nos dicho que somos.
Pero no cuadra. A mí no me cuadra que si somos todo esto seamos capaces, no sólo no querer ver sino de participar de forma activa en la muerte con sufrimiento (ahogarse mientras otros miran no debe ser nada divertido) de otras personas, tratándolas peor que a animales, no queriendo verlas y encima "orinando" sobre su muerte y su memoria.
Porque eso es lo que han hecho: ¿arrastrar cadáveres de un trozo de mar perteneciente a un país a otra costa perteneciente a otro?¿lanzar pelotas de goma (que no me parecen mejor que balas) para desestabilizar y disuadir a gente desesperada en alta mar?¿Omisión de socorro?¿Negar la verdad?¿Tratar de endosarle los muertos a otro?¿No abrir investigaciones porque ni siquiera son dignos de ello?.
Esto es lo que han hecho nuestras fuerzas de seguridad (las que están ahí para protegernos, para auxiliarnos), nuestras instituciones y nuestros responsables políticos.
Me pregunto quién daría la orden y cómo lo haría desde su cómoda posición, jugando a ser Dios con las vidas de unos pobres desgraciados que nadie echaría en falta porque nadie sabría nunca quiénes eran .Ni nombres ni cuerpos.
No contaban con que el mar es inmanejable y que la desesperación del que ya no tiene nada más que perder siempre acaba por salir.
Me da mucho más que vergüenza.ASCO. De hecho, ni siquiera tengo la palabra justa para este sentimiento que me llena y me quema en los dedos y en la garganta y en los ojos, cada vez que los veo, y en los oídos, cada vez que los oigo.
¿Esto es lo que somos?¿En esto nos están convirtiendo?¿Son estos nuestros valores?¿Es esta nuestra defensa, nuestra justicia, nuestra política?.
El país está hecho una ruina. Consentimos. A veces no demasiado pero consentimos. Pero esto...¿dónde debemos encuadrar 14 o mil asesinatos cometidos en nombre de nuestro país (o de lo que queda de él) por nuestras fuerzas de seguridad y amparados por los miembros y responsables de nuestro Gobierno?.
En esto también consentiremos porque, al fin y al cabo, estaban haciendo su trabajo: la de protegernos de ellos, de los de las avalanchas, de los que tratan de invadirnos, de los desconocidos, de los muertos de hambre que vienen a robarnos el pan y el trabajo, de los que traen enfermedades desconocidas, de los negros que van a oscurecer más nuestras oscurecidas calles...Y lo han hecho tan bien que incluso deberíamos pagarles o plus o darles una medalla al mérito.
Mientras tanto, muchas familias ni siquiera esperarán una justicia que no llegará (y aunque llegue será en forma de unas migajas de mierda para acallar voces y alguna que otra conciencia) porque tal vez ni siquiera sepan que la Vieja Europa ha asesinado a sus hijos cual si fueran perros rabiosos, a traición, de la forma más cobarde. Y los hermanos, al no saber nada de ellos, emprenderán otro viaje por las mismas rutas (o por otras,si las primeras se vuelven inseguras) y llegarán al mismo puerto y tal vez consigan pasar o mueran también en el intento.
Aquí están. MIRADLOS. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MIRADLOS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Son hombres, jóvenes, hermosos, valientes, soñadores, arriesgados.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MIRADLOS!!!!!!!!!!!
Fotos: Marcos Moreno
sábado, 11 de enero de 2014
RELATIVIZANDO
Hecha añicos de nuevo.
Ahora toca volver a pegar cada trocito desperdigado en su sitio.!! A ver si los encuentro todos!!
Usaré un pegamento que una bien pero que tenga flexibilidad porque voy a volver a romperme más veces y a tener que recomponerme otras tantas más y si es demasiado duro, duele mucho más eso de romperse.
¿No es esto acaso tomarse la vida con filosofía y optimismo?..
Ahora toca volver a pegar cada trocito desperdigado en su sitio.!! A ver si los encuentro todos!!
Usaré un pegamento que una bien pero que tenga flexibilidad porque voy a volver a romperme más veces y a tener que recomponerme otras tantas más y si es demasiado duro, duele mucho más eso de romperse.
¿No es esto acaso tomarse la vida con filosofía y optimismo?..
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